Extra escolares, ¿cuánto son demasiadas?

Publicado el : 17/09/2019 10:26:03
Categorías : Educación Infantil

Extra escolares, ¿cuánto son demasiadas?

Septiembre suele ser el mes de los inicios: el cole, el gimnasio, la dieta, los deportes, los trabajos… Muchas veces, por conciliar mejor o por creencias de los padres, a los más peques de la casa se les mete, además del almuerzo en la mochila, unas cuantas extraescolares. Pero, ¿hasta cuántas son saludables, necesarias o no? No existe una única respuesta porque todo va a depender de cada niño y familia, sin embargo, existen estudios que nos revelan algunos datos que nos resultan de lo más interesante a la hora de elegir y decidir cuántas actividades pueden ser demasiadas para nuestros niños.

 

Según el Instituto de Evaluación del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en España, el número de jóvenes que realiza alguna actividad extraescolar alcanza al 90% de los estudiantes de enseñanza obligatoria (de 6 a 16 años). Algo más de la mitad de ellos desarrolla dos o más “extraescolares” a lo largo de la semana. Los deportes (72,8%), seguidos por los idiomas (28,4), música o danza (24,9%), dibujo o pintura (22,3%) e informática (21,2%) son las extraescolares más frecuentes entre los estudiantes de nuestro país. Estos son los datos. Y sabemos que en las últimas décadas la imposibilidad de compatibilizar los horarios escolares con los de los padres han supuesto un aumento más que considerable en el número de actividades de los peques. Ahora la pregunta es: ¿cuánto mayor es el beneficio de dichas actividades sobre el simple espacio de juego?, ¿es que jugar no es suficiente para ellos?, ¿o es que no lo es para nosotros?

 

Que nuestra hija de siete años toque la flauta, hable alemán, baile ballet o juegue al baloncesto está fenomenal siempre que haya un equilibrio entre lo que ella necesita, quiere y puede hacer. Entonces, ¿cómo lo encontramos? Muchos especialistas insisten en que los padres no deben pensar que el niño pierde el tiempo cuando juega, es una creencia generalizada que hay que desterrar YA de nuestro vocabulario. Jugar es lo que les hace despertar la creatividad, les enseña a compartir, a imaginar, a tolerar y sobre todo ¡les hace felices! Jugar con los amigos sin presencia de personas mayores facilita la incorporación gradual a la vida en sociedad, es decir, se educan las habilidades sociales. Puede que uno de los factores más decisivos en este cambio haya sido la reducción de la red extensa de relaciones que tenían las familias: amigos, familiares no directos, vecinos. Antes los niños tenían esta red de cuidadores a su alrededor y estaban más acompañados en el juego diario, compartían espacio con sus primas y vecinos, ¿hoy? También, pero no tanto.

 

Otro aspecto a contemplar es el coste de las mismas porque, como sabemos, tampoco es gratuito. Ja. Las actividades extraescolares suponen un coste medio de 362 euros por alumno al año, lo que equivale al 11,4% del presupuesto que las familias destinan a la educación de sus hijos. Las clases de apoyo y ocio impartidas en el propio centro tiene un coste medio de 144 euros y las recibidas fuera del centro educativo 620 euros. Agüita.

 

Una de las claves está en que sean los menores los que decidan a qué clases extraescolares quieren ir para que no dejen de hacer otra de sus necesidades vitales: jugar. Muchos expertos levantan la voz contra esa falta de tiempo para jugar, lo que provoca niños estresados por una agenda repleta de actividades, con dificultades para concentrarse o para la lectura e incapaces de disfrutar del momento. Algo que, además, puede redundar en una falta de capacidad de decisión y escasa creatividad.

 

Menos extraescolar y más jugar

 

No olvidemos que los niños no hace tantos años salían de la escuela, pasaban por casa a recoger la merienda y se marchaban a jugar a la calle con amigos y vecinos hasta la hora de hacer los deberes y cenar. Hoy, salen de clase y meriendan casi mientras se cambian de ropa para ir a hacer deporte, a aprender inglés o a tocar un instrumento. Jugar no es perder el tiempo. Muy al contrario, es un tiempo fundamental para el aprendizaje, una inversión de futuro, y la carencia de tiempo de juego tiene consecuencias que no queremos ni escribir. Mejor que no pase.

 

Eva Marina, directora de la Universidad de Padres, nos ofrece consejos para que los padres sepan elegir la opción más adecuada para sus hijos, independientemente de que la disciplina está relacionada con el ámbito académico, deportivo o creativo.

 

1. Atender a los intereses del niño y también a su temperamento. Aunque sean actividades que nos ayudan a cuadrar nuestra agenda, debemos dejar que ellos elijan entre la oferta disponible. Tenemos que tener en cuenta que es momento de ocio de los niños y que tiene que ser satisfactorio para él. Lo mismo pasa con su personalidad: hay niños muy activos y niños tranquilos; unos son tímidos y otros se comen el mundo. No hay dos niños iguales y, por lo tanto, van a integrarse mejor en un tipo de actividades que en otras. El grupo de teatro del colegio puede ser fantástico, pero no para todos.

 

2. Evitar la sobresaturación de la agenda. Como los adultos, los niños necesitan descansar, tener tiempo para jugar con sus amigos, hacer deberes, charlar con nosotros o incluso aburrirse. Es conveniente dejar al menos un par de días sin actividades extraescolares.

 

3. No obligarle a ir, si no le gusta. Aunque hay que encontrar un punto medio entre animarle a perseverar y saber cuándo no merece la pena que continúe con esa actividad. Muchos padres optan por llevarle a una clase a probar durante unos días.

 

4. Si vemos síntomas de cansancio, de insomnio, nerviosismo o decaimiento, posiblemente el niño no pueda con todo. Es necesario que estemos atentos a cualquier síntoma de estrés infantil.

 

5. También es importante saber a dónde acudir. Aparte de las iniciativas privadas, hay dos instituciones que se encargan de proporcionar a los ciudadanos estas alternativas educativas y de ocio: la escuela y los ayuntamientos. Antes de realizar la matrícula es conveniente conocer a la persona encargada, su capacitación profesional y el planteamiento pedagógico que tiene esa actividad.

 

6. Lo importante es que los niños aprendan, pero también que disfruten en estas actividades, que les motiven, se sientan a gusto, con la sensación de que progresan. Que poco a poco vayan consiguiendo adquirir la motivación de logro, un recurso muy eficaz para enfrentarse a los retos del futuro con más garantías. Y, sobre todo, entender que son nuestros hijos los que van a realizar esta actividad con independencia de nuestros intereses, nuestros viejos proyectos y nuestras pequeñas renuncias.

 

7. Evitar actividades extraescolares de refuerzo de los contenidos escolares. Los niños pasan muchas horas en el colegio y posiblemente tengan deberes cuando lleguen a casa.

 

Los psicólogos recomiendan que en la etapa infantil se apunten a psicomotricidad, música o el inicio de otros idiomas. Así que ya sabéis, lo poco gusta y lo mucho cansa. Sólo hay que usar el sentido común, algo que es difícil de tener cuando los trabajos, las facturas y el estrés se apoderan de nosotros pero para eso estamos, para seguir aprendiendo y mejorando. ¿O es que no fuiste a extraescolares de peque?