Piel de seda todo el año.

Publicado el : 16/07/2019 11:26:22
Categorías : Información y Consejos , Tiempo Libre

Piel de seda todo el año.

Llega el momento que (casi) toda la familia espera y estáis ya preparando los bártulos para empezar las vacaciones en el piso de la abuela, de la tía o el cuñado en la playa, por supuesto. ¿Y qué sabemos de precaución con las quemaduras solares y protección de nuestra piel y de los peques? Lo básico: ¡échale crema a la niña!, ponte un rato debajo de la sombrilla, ¡uy, cuidado que te estás quemando el escote! ¿Realidad?, que poco conocemos realmente de cómo podemos afrontar uno de los mayores riesgos para nuestra piel. El sentido común no lo regalan y este verano te toca aplicarte el cuento y leer, leer y entender que es de gran importancia protegerse del sol en todas las estaciones del año especialmente si vives en climas calurosos donde el sol hace de las suyas cada primavera y verano.

Os presentamos un decálogo para sobrevivir y disfrutar de una jornada bajo el sol cortesía de Lucía Galán, una de nuestras pediatras favoritas. Lucía es médico especialista en pediatría, escritora y socia fundadora y directora médica de Centro Creciendo, lugar donde trabaja actualmente (Alicante). Además es miembro del Consejo Asesor de UNICEF.

Aquí van sus recomendaciones, ¡toma nota!:

  1. Si tienes un bebé menor de 6 meses, la playa no es el mejor sitio para él.

Al ser padres hemos de asumir que nuestros veranos van a cambiar y en los primeros meses del bebé son esenciales los cuidados de su delicada piel. Olvida la playa y dedícate a jugar con tu bebé en lugares sombreados y que no tengan temperaturas extremas. Si es es un bebé de pecho seguramente beberá mucho más estos meses y si no pregunta a tu pediatra cada cuánto le has de ofrecer agua.

  1. Para niños menores de un año debes utilizar protección 50+ con filtros físicos o minerales, no químicos. Son activos desde el mismo momento en que los aplicas.

La química no es lo mejor para nadie y para tus peques todavía menos, por favor. Olvida las cremas con estos ingredientes que pueden ser dañinos para su piel y busca los filtros físicos o minerales, y si no le da el sol (gorras, sombrillas, sombra…), pues mejor que mejor.

  1. Si tu hijo tiene más un año puedes utilizar filtros químicos 50+. Comprobarás que la cosmética es muy agradable, que se extiende más fácilmente. Los tienes en crema, loción y spray y debes aplicarlos media hora antes de exponerse al sol.

Siempre antes, has leído bien, y hasta que no se absorba olvídate de que se bañen porque corren el riesgo de quedarse igual que al levantarse de la cama por la mañana.

  1. Recuerda que hay que aplicar nuevamente el protector solar cada 2 horas, incluso con más frecuencia si están a remojo en la playa o en la piscina.

Si solo les ponemos crema una vez corremos el riesgo de que se quemen igualmente. Ponte una alarma en el móvil, tatúate “ponerles crema cada 2h”, lo que sea, pero ¡recuerda volver a embadurnarlos! Y ya de paso, lo haces tú también, que tu piel no es más ni menos. Una buena mano de protector solar y a jugar de nuevo a al pisci o al mar.

  1. Ofrece a tu hijo agua con regularidad. La pérdida de líquidos a través del sudor les hace más vulnerables a deshidratarse.

Básico beber mucho cuando estamos en época estival y más si estamos moviéndonos todo el rato, sudando, corriendo, saltando olas etc. Si son niños pequeños persíguelos si hace falta y bebe tú de paso, recuerda que eres su mejor ejemplo siempre.

  1. Para los más pequeños: cubre su cabeza con un gorrito, a ser posible blanco.

Además de juguetes de piscina, este verano regala gorros a los peques de todas tus amigas y pide lo mismo a las abuelas y tíos molones. Mejor que no dé el sol directo en la cabecita. ¡Venden hasta gorritos acuáticos!

  1. Evita las horas centrales del día para ir a la playa. Entre las 12 y las 17 de la tarde no hay mejor plan que una buena siesta.

Se nos ocurren también partidas a la brisca, una peli todos juntos o juegos de mesa como el

  1. ¿Playa o piscina? Sin ninguna duda, playa. Ahora bien, a todos nos hace ilusión darnos un chapuzón con los niños en la piscina ¿Verdad? Aquellos niños que tienen dermatitis atópica mejorarán mucho tras bañarse en el agua del mar y pueden empeorar en piscina. Para ellos existen unas “cremas barrera” que se les pone media hora antes de meterse en la piscina para evitar las agresiones externas del cloro sobre la piel del niño.

En caso de ir a playa, ¡no te olvides de las palas!

 

  1. Aprovecha y lleva un buen táper de fruta fresca. No me digáis que tiene la playa que les abre el apetito de una forma asombrosa, a ellos y a nosotros, claro. Toda la fruta que no quieren el resto del día, se la toman tan ricamente sentados bajo la sombrilla: Sandía, melón, nectarinas, ciruelas. Aprovecha las frutas de temporada. No hay niño que se resista.

¿Sabes cuáles son algunas de las frutas de agosto más consumidas y preferidas por los peques?

El aguacate, con vitaminas A, C, D, E, K y vitaminas del complejo B, ácido fólico, así como potasio. Actúa como antioxidante y contribuye a reducir el riesgo de múltiples enfermedades. Albaricoque, rico en Vitamina E, esencial para la visión: los arándanos, con múltiples propiedades medicinales para el tratamiento de afecciones urinarias y diabetes, además de que la anthocianina, que de da color azul al fruto, disminuye la acción de los radicales libres, asociados al envejecimiento, cáncer, enfermedades cardíacas y Alzheimer. Ciruela, que ayuda a reducir el colesterol de la sangre; frambuesas, mangos, melocotón, melón, membrillos, nectarinas, papaya, paraguayos, pera, piña, plátano, sandía… ¡Tienes para elegir!

  1. Y por último, no pierdas de vista NUNCA a tu hijo. Ni en playa, ni en piscina. En el tiempo en el que leemos este post o incluso en el que contestamos un mensaje, nuestro hijo puede desaparecer de nuestro campo visual. Sé que es una recomendación que cae por su propio peso pero no me cansaré nunca de repetirla ya que cada año tenemos que lamentar dolorosos accidentes infantiles.

Con este decálogo de recomendaciones luciréis una piel de melocotón todo el año y estaréis a salvo de las temidas insolaciones o deshidrataciones como consecuencia de los calorazos estivales. ¿Preparado para agosto? ¡Lo estamos!